Hambre Física y Hambre Emocional

Aunque nos resulten dos términos conocidos; a la hora de la verdad resulta tremendamente complicado diferenciarlos. Pero la buena noticia es que se puede llegar a hacerlo con cierto entrenamiento y técnicas que utilizamos en consulta.

Y para ello, el primer paso es entender nuestro estómago como si fuera un depósito de gasolina. Imagínate que tu cuerpo es un Ferrari… A medida que hace kilómetros, va gastando combustible y necesita ir reponiendo. Porque ese depósito, nuestro estómago, sólo entiende de volúmenes… Y no pedirá gasolina hasta que sus sensores no capten que se está vaciando. Así que por mucho que pasemos delante de una gasolinera, no hace falta que paremos a repostar. Eso sí, cuando paremos, le pondremos la mejor calidad de gasolina a nuestro Ferrari.

El hambre física es esa sensación de vacío en el estómago que seguro ya conocéis. Puede ser más o menos intensa en función de la hora del día o de la cantidad que hayas comido en la comida anterior…. Es un hambre que llega gradualmente y puede sostenerse; es decir, ciertos grados de hambre los puedo soportar porque no son incómodos (mi Ferrari corre igual con el depósito lleno que con el depósito a la mitad). Además este hambre puede satisfacerse con cualquier alimento (te comes gustoso unas lentejas o unas acelgas…) y cuando sentimos que el estómago se ha saciado, dejo de comer sin esfuerzo (mi cuerpo ya no necesita más gasolina) y eso me deja satisfecho y sin sentimiento de culpa. Sabéis de lo que hablo???

En cambio, el hambre emocional es mucho más compleja porque no muestra síntomas físicos; sentimos “algo” alrededor del estómago pero NO es hambre física porque nuestro depósito está lleno. Lo que verdaderamente estamos sintiendo es una emoción (aburrimiento, tristeza, estrés, soledad, rabia, angustia…) que inconscientemente empujan a la persona a comer para entretenerse o para que eso que estoy sintiendo desaparezca…

Y esta fuerza que nos empuja a comer de esta manera es la ansiedad…

Porque el hambre emocional o la necesidad de comer compulsivamente llega de repente y necesita ser calmada de forma urgente; además es caprichosa y no le vale cualquier alimento… sólo se satisface con ciertos antojos… que no podemos parar de comer una vez hemos empezado…

Porque a diferencia del hambre física, el hambre emocional no entientiende de volúmenes… así que la comida nunca la va a saciar.

te resullta difícil diferenciarlas???

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