10 consejos si estás pensando en ponerte a dieta antes de verano

1. Asume que las dietas restrictivas o muy controladas no funcionan a largo plazo (y además pueden ser peligrosas). Si pretendes controlar demasiado lo que comes, en algún momento surgirá el descontrol. Busca un plan alimentario con el que te sientas cómodo y que te veas capaz de seguir a largo plazo.

 

2. Por eso, planifica momentos para disfrutar de aquellos alimentos que te gustan. Dedica un 80% a la semana a alimentarte para nutrirte, mirando la comida únicamente como si fuera gasolina. Y dejando un 20% para darte el placer de degustar alimentos que normalmente no consumes. En su justa medida, sin engullirlos porque me los he estado prohibiendo.

3. Entiende que TODO TIENE UN PRECIO. Es decir, si tu objetivo es el de perder peso, habrá que ajustar qué comes y cómo lo comes.

 

4. Investiga antes de empezar tu dieta sobre cuáles son tus momentos peligrosos a lo largo del día (al llegar a casa, cada vez que alguien te ofrece comida, cuando te sientas por la noche en el sofá…) y adelántate a ellos. Planifica cómo satisfacer este hambre emocional con cosas que no son comida.

Se puede!

 

 

5. Si ya sabes que la ansiedad es tu problema con la comida… pregúntate qué es lo que te está provocando esta ansiedad. Muchas veces, estas ganas de comer impulsivas no provienen del hambre física (aunque nos hayamos creado el hábito de calmarla con comida). Es rabia porque no me han salido bien las cosas hoy? Aburrimiento en el trabajo? Frustración por no querer llevar a cabo ciertas obligaciones? Necesidad de liberación porque vivo demasiado estresado?…

6. No caigas en tus propias trampas. Averigua la cantidad de excusas que nos damos para al final acabar comiendo… Sé franco contigo.

7. Y por favor, no te vuelvas a decir que “no tienes fuerza de voluntad”… El problema es que esta voluntad la estás empleando en llegar a demasiadas cosas, en tener demasiados frentes abiertos… Cierra o soluciona alguno de estos frentes para dirigir tu esfuerzo hacia tu objetivo.

8. Busca socios o aliados que te vayan a ayudar a conseguir tus metas. O por lo menos pon cierta distancia con quienes sabes que te pueden “desayudar”.

9. Decide por ti. Busca el profesional que más se adecue a tus necesidades alimentarias de este momento.

10. No te menosprecies y confía en ti. Aunque el diálogo interno cuando estamos a dieta suele ser muy destructivo (no lo vas a conseguir porque nunca lo haces… no eres capaz de seguir otra dieta más…) valora qué hábitos de alimentación sí estás haciendo bien (siempre los hay).

Se amable contigo y créetelo!!!

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